Hace pocos días, Tesseractum Editorial publicó la nueva edición —ampliada y revisada por quien escribe estas líneas— de El portal cósmico de Orión, uno de mis libros más comentados.
Parece que hubiese sido hace solo un instante cuando mi consciencia se vio “arrancada” de mi cuerpo físico, mientras realizábamos una práctica de contacto en la mismísima Cámara del Rey, en la Gran Pirámide, aquel inolvidable 21 de marzo de 2003.
Todo lo que vi y escuché, todo cuanto sentí en ese momento, intenté plasmarlo en este libro.
Al día de hoy, sigue siendo la experiencia más potente y desconcertante que he vivido.
Muchas preguntas, desde luego, pero al menos una certeza incuestionable —al menos para mí—: los antiguos egipcios tenían razón cuando afirmaban que aquellas lejanas estrellas eran el “cielo”...

